El “uso dual” se refiere a manejar la tierra para producción económica y conservación ambiental al mismo tiempo.
Por ejemplo: criar ganado mientras se protege el hábitat natural, o arrendar una parte del terreno para energía solar sin dejar de sembrar.
En el norte de Colorado, esta práctica crece entre los propietarios que buscan diversificar ingresos y proteger los recursos naturales que hacen valiosa su tierra.
La conservación moderna no significa dejar de usar la tierra, sino usarla con inteligencia.
Hoy muchos agricultores implementan prácticas como:
Pastoreo rotacional para evitar la erosión
Cultivos de cobertura para conservar humedad y nutrientes
Zonas de protección cerca de zanjas o canales para reducir la contaminación del agua
Estas acciones mejoran la salud del suelo y la calidad del agua, aumentando la productividad y el valor del terreno.
Dato: Según el USDA, las fincas que aplican prácticas de conservación pueden aumentar la productividad del suelo entre un 10% y 20% en cinco años.
Cada vez más propietarios agrícolas en el oeste de EE.UU. colaboran con desarrolladores de energía solar o eólica para aprovechar parte de su terreno sin dejar de producir.
Esto les permite:
Seguir cultivando la mayoría de sus acres
Obtener ingresos estables por el arrendamiento
Contribuir a los objetivos de energía limpia de Colorado
Dato: En Colorado, los arrendamientos solares pueden generar entre $700 y $1,500 por acre al año, según la ubicación y el acceso a la red eléctrica.
Muchos propietarios destinan áreas menos productivas para hábitats de polinizadores o corredores de fauna.
Esto beneficia al medio ambiente, mejora la imagen pública y puede calificar para incentivos de conservación estatales o federales.
Programas como la Iniciativa de Tierras Abiertas de Colorado y EQIP del NRCS ofrecen asistencia técnica y financiera para estos proyectos.
En el norte de Colorado, los derechos de agua y la conservación van de la mano.
Sistemas inteligentes de riego y monitoreo del suelo pueden reducir el consumo de agua entre un 15% y 30% sin afectar la producción.
Proteger el agua no solo cuida el rendimiento del cultivo, sino también el valor legal y económico del terreno a largo plazo.
La conservación y la rentabilidad no se oponen, se complementan.
Los propietarios que adoptan el uso dual crean operaciones más estables, productivas y sostenibles.
Cada paso hacia la conservación, ya sea mejorar el suelo, reducir el uso de agua o arrendar para energía limpia, fortalece la tierra y el legado que deja para las futuras generaciones.